CORITEL
9, 03 de 2005-12-03 de 2005
No suelo hacerlo los fines de semana, pero esta tarde me he conectado un rato al messenger y he visto a Rafa, un compi que estuvo conmigo de becario en Coritel.
Hace ya 2 años y medio desde que entré de becario en Coritel, y es una experiencia que no olvidaré en mi vida. Recién terminada la carrera, como tantos Extremeños probé suerte en Madrid y envié mi currículum a Coritel, uno de los mayores acaparadores de mano de obra bellotera. Superé las entrevistas y pasé a engrosar las salas de becarios. Entraban tipos de toda clase: matemáticos, físicos, químicos, ingenieros de caminos, agrónomos, estadísticos ... y algún que otro informático como yo. El primer mes te daban nociones de programación, con exámenes semanales que había que superar. Los que no superaban esos exámenes, no pasaban al segundo mes. En este último mes te enseñaban un lenguaje de programación específico: VBasic, Java y cosas así.
La verdad es que para mi Coritel fue como hacer la mili que nunca hice. Había muy buen ambiente, se notaba que la gente entraba cargada de ganas y de ilusión, muchos de Madrid y otros muchos, como yo, de "provincias". Hice muy buenos amigos, gente como Rafa, Benjamín, María Jesús, Almudena, Manuel, Fernando...
Pero el contacto con la realidad de la empresa fue, para mi, brutal. Después de esos dos meses de buen rollo, ilusiones, compañerismo, buen ambiente, llegó la soledad del destino (como en la mili). El mío fue la central de Accenture, en Ramírez de Arellano. Me tocó en un proyecto llamado ARTES, una aplicación que utilizaban los empleados de la compañía para dar parte de en qué dedicaban su tiempo. Mi jefe de proyecto era un buen tipo, Fernando. Pero aquello no terminó de cuajar, veía a la gente demasiado quemada, poco ilusionados, no había "magia". Cada vez me sentía más solo camino del trabajo, en las estaciones de metro, en el cercanías, en los autobuses. No encontraba motivación en lo que hacía, me estaba convirtiendo en otro ladillo más del edificio y no me gustaba. Apoyado en la barandilla de la estación de metro de Aluche, mirando cómo llegaban las hormiguitas cansadas camino del trabajo, pensaba que no quería ser una hormiguita cansada.
No me sentía bien, y lo dejé. Volví a Extremadura, encontré trabajo en una compañía del sector agroganadero. El olor a bicho, el campo que rodea la sede de mi empresa, los animalillos que veo por la ventana de mi despacho, desarrollar aplicaciones que utiliza gente a la que veo todos los días ... no sé, son cosas que me motivan, que me gustan. Es la magia que necesitaba.
Hace ya 2 años y medio estaba en el peor momento de mi vida. Ni la compañía de mis mejores amigos, de mis querida Inma, consiguió sacarme del pozo. Hace ya 2 años y medio España vivió uno de los peores veranos de la historia; y yo, la peor época de mi vida. Ahora estoy bien, me gusta mi trabajo y no me siento como una hormiguita cansada, como un ladrillo más del edificio. CORITEL es el pasado y ahora es el futuro.
Hace ya 2 años y medio desde que entré de becario en Coritel, y es una experiencia que no olvidaré en mi vida. Recién terminada la carrera, como tantos Extremeños probé suerte en Madrid y envié mi currículum a Coritel, uno de los mayores acaparadores de mano de obra bellotera. Superé las entrevistas y pasé a engrosar las salas de becarios. Entraban tipos de toda clase: matemáticos, físicos, químicos, ingenieros de caminos, agrónomos, estadísticos ... y algún que otro informático como yo. El primer mes te daban nociones de programación, con exámenes semanales que había que superar. Los que no superaban esos exámenes, no pasaban al segundo mes. En este último mes te enseñaban un lenguaje de programación específico: VBasic, Java y cosas así.
La verdad es que para mi Coritel fue como hacer la mili que nunca hice. Había muy buen ambiente, se notaba que la gente entraba cargada de ganas y de ilusión, muchos de Madrid y otros muchos, como yo, de "provincias". Hice muy buenos amigos, gente como Rafa, Benjamín, María Jesús, Almudena, Manuel, Fernando...
Pero el contacto con la realidad de la empresa fue, para mi, brutal. Después de esos dos meses de buen rollo, ilusiones, compañerismo, buen ambiente, llegó la soledad del destino (como en la mili). El mío fue la central de Accenture, en Ramírez de Arellano. Me tocó en un proyecto llamado ARTES, una aplicación que utilizaban los empleados de la compañía para dar parte de en qué dedicaban su tiempo. Mi jefe de proyecto era un buen tipo, Fernando. Pero aquello no terminó de cuajar, veía a la gente demasiado quemada, poco ilusionados, no había "magia". Cada vez me sentía más solo camino del trabajo, en las estaciones de metro, en el cercanías, en los autobuses. No encontraba motivación en lo que hacía, me estaba convirtiendo en otro ladillo más del edificio y no me gustaba. Apoyado en la barandilla de la estación de metro de Aluche, mirando cómo llegaban las hormiguitas cansadas camino del trabajo, pensaba que no quería ser una hormiguita cansada.
No me sentía bien, y lo dejé. Volví a Extremadura, encontré trabajo en una compañía del sector agroganadero. El olor a bicho, el campo que rodea la sede de mi empresa, los animalillos que veo por la ventana de mi despacho, desarrollar aplicaciones que utiliza gente a la que veo todos los días ... no sé, son cosas que me motivan, que me gustan. Es la magia que necesitaba.
Hace ya 2 años y medio estaba en el peor momento de mi vida. Ni la compañía de mis mejores amigos, de mis querida Inma, consiguió sacarme del pozo. Hace ya 2 años y medio España vivió uno de los peores veranos de la historia; y yo, la peor época de mi vida. Ahora estoy bien, me gusta mi trabajo y no me siento como una hormiguita cansada, como un ladrillo más del edificio. CORITEL es el pasado y ahora es el futuro.
Me alegro que hayas pasado esa crisis. Conzco el sector, conozco ambas empresas, y conozco muchos extremeños que entraron como tu. Ellos, todos los que conozco al menos, todavía están por aqui. Cambiaron de empresa, de clientes, y bueno unos fueron mejores y otros peores.
Yo creo que la mayoría te envidiaría :-). Has sido afortunado
poya
Hola a todos soy Lucía y quiero compartir con todos vosotros mi experiencia en ésta "empresa". Me llamaron de Accenture (no de Coritel) cuando estaba en una empresa relativamente "bien", pero me lavaron el cerebro tan bien en las entrevistas que decidí probar. Cuando entré nos dieron un curso de un módulo de SAP, el curso duró 3 semanas que impartió una persona incompetente e inepta. Sin embargo, durante ese tiempo hice un grupo de amigos excepcional, todo parecía ir bastante bien, aunque las condiciones económicas no eran las "ideales" pero sí es verdad que estaba muy ilusionado pues lo que te cuentan es bastante alentador, es decir, que te venden la moto como nadie. Pasado el curso estuve en "staff" durante casi 2 meses tiempo en el que te aburres y llegas a desesperarte por no decir que ni te acuerdas de lo poco que aprendiste en el curso. Llegó el día en que me asignaron un proyecto cuyas funciones eran programar (cuando mi perfil es funcional y no técnico programador). Llegando allí esperé tener alguna formación y el mínimo apoyo por parte de mi responsable y compañeros para realizar las tareas que se me habían encomendado. Dicha ayuda NUNCA llegó, traté de comunicarme con mi superior para llegar a algo pero imposible hablar con él. Pasaron y pasaron los días (3 meses) exigiéndome cosas que no podía hacer pues nadie me explicaba como, teniendo en cuenta además, que me asignaron un módulo que no me dieron en el curso. Llegué al punto de plantearme que demonios hacía allí, desilusionada, desmotivada, estresada, agobiada.... hasta que un día decidí no volver más, pues me estaba dejando mi salud mental, física y emocional. Desde entonces tengo muchos planes y metas. Esto me ha enseñado a no tomar decisiones precipitadas y a saber sopesar las situaciones. Me he ido pero me llevo conmigo a todos mis amigos, de los cuales ya quedan pocos allí.
yo trabajo en accenture argentina, y me parece un lugar copado, aqui todos te brinda la ayuda que necesitas y las herramientas. Puede ser que el clima sea diferente en españa. es una lastima porque es una buena empresa.
Sinceramente, yo he estado trabajando en Argentina y en España y aunque (con todo el cariño) son gente encantadora, es un país excepcional y demás, me parece que por la situación en la que les han metido algunos políticos (como decía un amigo que hice allí) "de vez en cuando viene uno y vuelve a llevarse la plata", me da más tranquilidad estar ahora en España, (Gustavo con todos mis respetos que repito, me encanta) y cuando volví entre en Accenture...y sinceramente, os parecerá raro, pero estoy encantado, trabajo con gente que se preocupa por mi formación, estoy aprendiendo y subiendo en la empresa y cada vez noto que aprendo más...sinceramente, llevo ya tres años (entré con experiencia) y creo que tengo suerte de a pesar de la crisis en la que estamos, estar en un sitio que de la noche a la mañana no se levantan con un ERE de 1000 y otros 1000 al mes siguiente, esto dentro de lo que cabe y aunque tenga despidos, tiene bastante estabilidad...y proyección...