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Para que nada se olvide

¡Qué pena me damos!

9, 20 de 2006-03-20 de 2006
Parafraseando a Kwin, utilizo el pronombre reflexivo de primera persona "me" con la primera persona del plural: formo parte de aquello que me da asco.



En Francia (bendita Francia, que siempre que puede toma la calle para hacer notar de forma efectiva que la soberanía emana del pueblo) decenas de miles de jóvenes se manifiestan en contra de una ley de la que no conozco apenas detalles, haciendo un ejercicio admirable de ciudadanía y de participación en la cadena de decisiones del Estado Democrático.

En España, tierra de sinvergüenzas analfabetos que está arruinando el futuro de ésta y subsiguientes generaciones, una panda de subnormales (algunos incluso peinan canas) se manifiesta para que les dejen beber donde les salga de los cojones. En algunos casos la escena es para mear y no echar gota: en Granada, es el propio consistorio (del PP) el que ha habilitado una mega-carpa para que esta banda se llene las tragaderas de caciquescola.

Se me ocurren centenares de causas por las que salir a la calle a armar jaleo. La primera: la vivienda. Nos están haciendo creer que lo que ha ocurrido en estos 10 años con los precios de la vivienda es irreversible y creciente: el primer paso para adormecer lo poco de reivindicativo que quede en la sociedad es que olviden el pasado. Pues yo no olvido. Tengo 28 años y recuerdo perfectamente que hace 10 años mi hermano, por no ir más lejos, se compró un piso de puta madre (110 metros cuadrados) en una buena zona por 12 kilos. Tengo tan buena memoria que recuerdo perfectamente que lo que cobraba mi hermano hace 10 años es prácticamente lo mismo que estoy cobrando yo ahora. Y esa buena memoria que tengo me está criando una mala leche de la ostia. Porque gilipollas lo será su señora madre, oiga. Y me llevan todos los demonios del UNIX System V cada vez que veo a un banco anunciar hipotecas flexibles (flexibles para quién, panda de salteadores de caminos!) y créditos a 30 años.

Hay que cambiar de rumbo. Hay que tener los años que tenemos, y no los 50 años de estos jóvenes de 20 que salen en la tele bebiendo whisky. Y un tío de 20-35 años en la situación que vivimos ahora lo que tiene que hacer es gritar bien claro que si hay que morir, morirenos chillando como los cochinos en una matanza. Resignación y pachorra, la justa. ¡A la calle de una vez, y no a beber precisamente¡

Vivienda Digna Ya

Comentarios

  1. KD dice:

    Veo que has trasladado nuestra última conversación a tu blog. No caben comentarios. AMÉN

  2. espirales dice:

    estoy completamente de acuerdo contigo....

  3. manuel dice:

    me alegro de que una vez más estemos de acuerdo ;)

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